viernes, 29 de septiembre de 2017

El Instante Más Oscuro: "No puedes razonar con un tigre cuando tienes la cabeza en su boca"

GUIÓN:  
Anthony McCarten

FRASES:

- ¿Quiere dejar de interrumpirme cuando lo estoy interrumpiendo yo?

- No puedes razonar con un tigre cuando tienes la cabeza en su boca.

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miércoles, 6 de septiembre de 2017

El Sello del Sueño de los 13 Gatos




Miles son las versiones que del Sueño de una noche de verano se han hecho desde que Shakespeare la escribiese en 1595, y a cada cual sorprende a su manera por el estilo, la espiritualidad y la firmeza estética de la adaptación fruto de la sensibilidad de cada versión.
Esta vez el alma en su conjunto la ha puesto Carlos Manzanares Moure (no confundir con el director de casting al que entrevistamos en Los Munsters de ELECTRODUENDE).




Manzanares Moure es la cabeza y el corazón pensante de Trece Gatos, grupo teatral que en unos años de vida ha despuntado hasta convertirse en uno de los más jóvenes y prometedores de la escena actual madrileña.






Me cuenta el grupo, que ya tiene a punto de caramelo otras dos obras, que su objetivo es asentarse en el corazón de la capital con su propio espacio. Quién sabe lo que conseguirán estos jóvenes (y algunos más creciditos, pero de espíritu emprendedor y arrollador) de contar con su espacio creativo polivalente: ¿quizá con cafetería, biblioteca, sala coloquio…? ¿quizá con 13 gatos por ahí por el local ronroneando a los visitantes?

Ideas tienen, talento les sobra, falta solo la ayudita del Patito Donald que confíe en que aquí hay tanta madera teatral como en oro se convertirá tras su quema.


De momento, se agradece verlos en el TEATRO ARLEQUÍN (San Bernardo, 5) los fines de semana. Y ¡AtenCIÓN!!!! porque este es el último para encontrarlos en este espacio mítico de la Gran Vía, tan vetusto a todas luces como intrigante a todas sombras.




Y es que cuando uno entra al Arlequín (a este trovatore habrá que reconocérselo), no sabe si saldrá con cara de difunta de Manolo Escobar, o con ganas de repetir al día siguiente por la frescura y el encanto de lo mágico.




Este último sentimiento es el sello que se estampa en nuestro recuerdo tras ver el Sueño de los 13 gatos, quienes lograron alzarse con el primer puesto en Atrápalo durante semanas, y que ya contaron con escenarios más amplios que, según me cuentan, recreaban a la perfección ese bosque en el que Shakespeare ambientó su obra convirtiéndolo en hábitat del espectador desde el inicio hasta el fin de la función.



Luces, sombras y ¡Acción!: ¿alguna otra sala está por programarlos y conseguir para sí el éxito? Siete vidas tienen, como no podría presumirse de otro modo viniendo de ellos… y sobre ésta de Shakespeare sería cuantiosa pena que durmiera sueño eterno en olvido.




Al final, cuesta describir detalles de una obra tan popular sin revelar nada que estropee a lo novedoso, así que este ELECTRODUENDE no lo hará (asunto que me ahorro en cuanto a Spoiler), pero que sepan que estamos ante una versión que funde el clásico con la técnica audiovisual más actual y la proyección de escenas de películas cuyo diálogo también es mágico. Potenciando el sueño en el camino individual, las aspiraciones del espíritu que abandona el ¿destino de Edipo? por la fuerza de carisma y de talento. Entre otras referencias, por ejemplo, El Club de los Poetas Muertos.

Una versión, la de los trece que, más que enseñar, descubre a cada instante. Unos gatos cuya frescura impregna cada palabra del verso, tan bien hilvanado… cual artesanos convertidos en hadas, cual enamorados en neuróticos, cual Dioses en dictadores de su mítico juego. Temperamentos actorales aptos para Méridas o Coliseos.

¿Sugerente lo que leísteis? Pues no paséis un verano más sin despertar gracias a ellos. Atrápalos pronto que se nos fugan de nuevo, cual hadas y artesanos, a su fábrica de ideas y trabajo. Tan “majicos” como mágicos, así son estos 13.

lunes, 4 de septiembre de 2017

‘Snowden’: el espía que me dejó frío


El pobre Oliver Stone se ha convertido en un cliché en sí mismo: es la mosca cojonera de Hollywood, el obcecado retratista de las páginas más oscuras de su país. Ha tratado el horror del Vietnam, los tejemanejes de Wall Street, el asesinato de JFK, la paranoia y el complejo de inferioridad de Nixon, la podredumbre del fútbol americano, el 11S, la nefasta administración Bush… Hasta se ha empecinado en contarlo todo en una serie de 10 episodios: La historia no contada de los Estados Unidos. Estupenda serie, por cierto.


Para el guión de Snowden, Stone ha adaptado los libros The Snowden files, de Luke Harding, y Time of the Octopus, escrito por Anatoly Kucherena, el abogado ruso de Edward Snowden.
La película trata, con una estructura de flashbacks, la confesión del espía informático arrepentido y la histórica exclusiva de The Guardian, que publicó los documentos clasificados robados por Snowden sobre el programa de vigilancia mundial de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional). Lo que cuenta la película es aterrador, de una gravedad angustiante. Lo que falla es cómo lo cuenta.

La película tiene un buen arranque, una buena primera media hora. Oliver Stone y Kieran Fitzgerald (coguionista) saben manejar bien el suspense inicial: la cita en la habitación de un hotel de Hong Kong, la paranoia porque los servicios secretos puedan localizar al traidor… todo funciona. Igual que funcionan los saltos en el tiempo, como la primera entrevista del joven cerebrín en la que el actor Rhys Ifans (como Corbin O´Brian) está fabuloso. También el uso de objetos, como el cubo de Rubik, es brillante y el montaje y la dirección están bien hermanados. Como espectador te acomodas en la butaca y tienes la sensación de que te van a contar algo fascinante, como ya hizo Stone en JFK, pero nada de eso acaba sucediendo.

La primera gran tara del guión de Snowden es la trama amorosa, la relación que tiene el informático con su novia Lindsay. La pareja es aburridísima, no interesa a nadie, su amor es relamido, su sexo pacato, su relación epidérmica. Y puedes entender que en la escritura del guión el conflicto que tiene Snowden con su pareja debe ser relevante, pero no tanto. No en una película que acaba durando dos horas y cuarto y que se hace eterna. Por cierto: de la familia de Snowden no sabemos absolutamente nada, algo que cuesta entender. Es una valiosísima información del personaje que se elude y no sabes por qué razón. Tampoco aparece Julian Assange, personaje clave (y con el que Stone se reunió) en la salida de Snowden de Hong Kong.

A parir de esa media hora brillante, el film se desmorona. Su guión ahonda de forma torpe en el gran dilema moral del héroe (un tipo que mandó al carajo un sueldo de 200.000 dólares anuales) y la realización entra en el terreno del telefilme o del biopic al uso. Se ve poco cine en Snowden, poca imaginación visual, nula construcción de personajes.

Y es una pena porque la producción es buena: Joseph Gordon-Levitt hace un trabajo digno y el reparto cuenta con grandes secundarios como Melissa Leo, Zachary Quinto, Nicolas Cage o Tom Wilkinson. Y al final, en un giro ridículo y de un egocentrismo patético, casi mesiánico, sale hasta el propio Snowden interpretándose a sí mismo.

Puede que el gran muro al que se enfrentaron Stone y Fitzgerald al escribir Snowden fuese intentar hacer entretenida la historia de un informático, que es lo que es Snowden. Desgraciadamente, el chico no es Jason Bourne ni James Bond y eso hace que el bostezo llegue antes de lo esperado a esta película de espías. En el fondo, Snowden sólo es un hacker, que es como lo definió, tan ridícula como despreciativamente, Barack Obama, ese presidente negro y progresista que resultó ser tan reaccionario y oscuro como Bush. Letal para la libertad de prensa en particular y funesto para la libertad en general. Y no sólo en su país, sino en todo el planeta.

Como bien ha recodado el propio Oliver Stone, Obama duplicó el estado de vigilancia y “se creía la misma vieja historia de que estamos bajo ataque todos los días y todo el día”. Y dijo más: “¿En cuántas guerras está metida América de manera informal y sin consentimiento? ¿Cuántos países musulmanes ha bombardeado Obama? ¿Cuántos ataques con drones hemos realizado y a cuántas personas han matado?”

Sólo hay algo que me parece digno de elogio de una película tan mediocre como Snowden: que los americanos son capaces de reflejar rápidamente su historia más reciente en la pantalla. El caso Snowden es de 2013 y ya tienen un documental ganador del Oscar y cuatro largometrajes de ficción sobre él. Nosotros hemos tardado 20 años en rodar algo sobre Roldán. No sé si me explico.
Snowden ha sido un fracaso. Su estreno ha sido el peor de toda la carrera de Oliver Stone. Eso sí: si les apetece, lean lo que contamos en cuartopoder.es sobre el citado documental sobre Snowden (Citizenfour). En esa crítica escribí: “Aquí hay un peliculón como la copa de un pino. De los grandes. Cuando veía Citizenfour no paraba de pensar en el director, David Fincher y en el guionista, Aaron Sorkin, los responsables de la magnífica La red social”. Desgraciadamente, Snowden es una película de Oliver Stone.

domingo, 9 de julio de 2017

PEDRO AUNIÓN: DEP

LOS ELECTRODUENDES ESTAMOS VOLTAICAMENTE COMPUNGIDOS POR LA MUERTE DE PEDRO AUNIÓN. UN QUERIDO MUNSTER DE NUESTRA TELE DE CRISTAL. UN ABRAZO A TODOS LOS QUE ALGÚN DÍA FUERON AMIGOS DE LOS ELECTRODUENDES:



http://www.europapress.es/chance/gente/noticia-red-inunda-mensajes-pedro-aunion-acrobata-fallecido-mad-cool-festival-20170708122715.html

miércoles, 19 de octubre de 2016

El Sello del Sueño de los 13 Gatos




Miles son las versiones que del Sueño de una noche de verano se han hecho desde que Shakespeare la escribiese en 1595, y a cada cual sorprende a su manera por el estilo, la espiritualidad y la firmeza estética de la adaptación fruto de la sensibilidad de cada versión.
Esta vez el alma en su conjunto la ha puesto Carlos Manzanares Moure (no confundir con el director de casting al que entrevistamos en Los Munsters de ELECTRODUENDE).




Manzanares Moure es la cabeza y el corazón pensante de Trece Gatos, grupo teatral que en unos años de vida ha despuntado hasta convertirse en uno de los más jóvenes y prometedores de la escena actual madrileña.






Me cuenta el grupo, que ya tiene a punto de caramelo otras dos obras, que su objetivo es asentarse en el corazón de la capital con su propio espacio. Quién sabe lo que conseguirán estos jóvenes (y algunos más creciditos, pero de espíritu emprendedor y arrollador) de contar con su espacio creativo polivalente: ¿quizá con cafetería, biblioteca, sala coloquio…? ¿quizá con 13 gatos por ahí por el local ronroneando a los visitantes?

Ideas tienen, talento les sobra, falta solo la ayudita del Patito Donald que confíe en que aquí hay tanta madera teatral como en oro se convertirá tras su quema.


De momento, se agradece verlos en el TEATRO ARLEQUÍN (San Bernardo, 5) los fines de semana. Y ¡AtenCIÓN!!!! porque este es el último para encontrarlos en este espacio mítico de la Gran Vía, tan vetusto a todas luces como intrigante a todas sombras.




Y es que cuando uno entra al Arlequín (a este trovatore habrá que reconocérselo), no sabe si saldrá con cara de difunta de Manolo Escobar, o con ganas de repetir al día siguiente por la frescura y el encanto de lo mágico.




Este último sentimiento es el sello que se estampa en nuestro recuerdo tras ver el Sueño de los 13 gatos, quienes lograron alzarse con el primer puesto en Atrápalo durante semanas, y que ya contaron con escenarios más amplios que, según me cuentan, recreaban a la perfección ese bosque en el que Shakespeare ambientó su obra convirtiéndolo en hábitat del espectador desde el inicio hasta el fin de la función.



Luces, sombras y ¡Acción!: ¿alguna otra sala está por programarlos y conseguir para sí el éxito? Siete vidas tienen, como no podría presumirse de otro modo viniendo de ellos… y sobre ésta de Shakespeare sería cuantiosa pena que durmiera sueño eterno en olvido.




Al final, cuesta describir detalles de una obra tan popular sin revelar nada que estropee a lo novedoso, así que este ELECTRODUENDE no lo hará (asunto que me ahorro en cuanto a Spoiler), pero que sepan que estamos ante una versión que funde el clásico con la técnica audiovisual más actual y la proyección de escenas de películas cuyo diálogo también es mágico. Potenciando el sueño en el camino individual, las aspiraciones del espíritu que abandona el ¿destino de Edipo? por la fuerza de carisma y de talento. Entre otras referencias, por ejemplo, El Club de los Poetas Muertos.

Una versión, la de los trece que, más que enseñar, descubre a cada instante. Unos gatos cuya frescura impregna cada palabra del verso, tan bien hilvanado… cual artesanos convertidos en hadas, cual enamorados en neuróticos, cual Dioses en dictadores de su mítico juego. Temperamentos actorales aptos para Méridas o Coliseos.

¿Sugerente lo que leísteis? Pues no paséis un verano más sin despertar gracias a ellos. Atrápalos pronto que se nos fugan de nuevo, cual hadas y artesanos, a su fábrica de ideas y trabajo. Tan “majicos” como mágicos, así son estos 13.